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Junio 2026

01

ALIMENTACIÓN EMOCIONAL



La composición de los alimentos y su impacto en el control de la alimentación emocional.


LA HISTORIA

Muchas personas con obesidad conocen esta sensación: no tienen hambre física, pero después de un día estresante aparece una necesidad casi irresistible de comer algo dulce, crujiente o altamente satisfactorio.


Durante años muchos pensaron que esto era simplemente una cuestión de autocontrol. Sin embargo, una investigación reciente encontró y confirmó algo mucho más interesante.


Un grupo de adultos con obesidad siguió una dieta cetogénica durante 12 semanas. Los investigadores observaron que, además de perder peso, los participantes experimentaron una reducción importante en la alimentación emocional (comer por estrés, ansiedad o tristeza) y en la alimentación impulsada por estímulos externos (comer porque la comida se ve o huele bien).


Lo más sorprendente fue que esta mejoría no dependió de cuánto peso perdieron.


Los cambios estuvieron relacionados con el aumento de una molécula llamada beta-hidroxibutirato (BHB), producida cuando el cuerpo entra en cetosis, y con la disminución de otra sustancia vinculada al estrés llamada neuropéptido Y.


Imagina que tu cerebro tiene un "amplificador" que aumenta el volumen de los antojos cuando estás bajo presión. Parece que la cetosis podría ayudar a bajar ese volumen, haciendo más fácil tomar decisiones alimentarias racionales.


LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA TI

Existen mecanismos biológicos relacionados con el estrés, las hormonas y el metabolismo que pueden aumentar el deseo de comer incluso cuando el cuerpo no necesita energía.

Esto ayuda a explicar por qué muchas personas sienten que "pierden la batalla" contra los antojos una y otra vez.


Si eres o has sido mi paciente, seguramente esto te sonará muy familiar y dirás "Eso no es nuevo, esto ya me lo habían dicho" o incluso ya lo has vivido. Bueno en ocasiones ir un paso adelante tiene sus ventajas, ahora podemos decir que hay una confirmación científica de lo que hemos trabajado en los últimos 25 años, "La alimentación emocional se puede controlar si sabemos que alimentos elegir".

ACCIÓN PRÁCTICA

📝 La próxima vez que aparezca un antojo intenso, pregúntate:


¿Tengo hambre física o estoy respondiendo a una emoción?


Si identificas que el estrés es un detonante frecuente, vale la pena hablar con un médico especialista en el área que sea experto en estrategias nutricionales y conductuales que ayuden a disminuir esos impulsos.


El objetivo no es solamente comer menos, sino elegir que alimentos consumir y reducir las señales biológicas que empujan a comer de más. Si te sientes identificado o identificada con esto, contáctame, será un placer poderte ayudar.



02

   INMUNIDAD ENTRENADA



Exceso de grasa corporal y la reprogramación de tu sistema inmune.


LA HISTORIA

Durante mucho tiempo pensamos que la obesidad era simplemente un exceso de grasa almacenada. Sin embargo, dos recientes revisiones científicas revelan algo mucho más sorprendente: la grasa corporal puede comportarse como un “director de orquesta” que mantiene activado al sistema inmune incluso cuando no existe una infección.


Imagina que tu sistema inmune es un cuerpo de bomberos. Su trabajo es apagar incendios cuando aparece una amenaza. Pero cuando existe exceso de grasa visceral (la que rodea los órganos), esta libera señales inflamatorias constantemente. Es como si alguien activara falsas alarmas todos los días. Con el tiempo, los bomberos dejan de regresar a la estación y permanecen en alerta permanente, a esto lo llamamos "Inflamación Crónica de Bajo Grado".


Los investigadores describen un fenómeno llamado “memoria inflamatoria” o “inmunidad entrenada”. Esto significa que ciertas células inmunes pueden quedar programadas para responder de manera exagerada durante largos periodos. En otras palabras, la inflamación no solo ocurre hoy; puede quedar grabada en el organismo.


Además, el intestino parece desempeñar un papel central en esta historia. La microbiota intestinal produce sustancias que ayudan a regular el metabolismo y la inflamación. Cuando el equilibrio de estas bacterias se altera, aumenta la activación inmune y se favorecen problemas como resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y otras complicaciones relacionadas con la obesidad.


La obesidad ya no se entiende únicamente como un problema de peso: es una enfermedad del sistema inmunológico y del metabolismo, que en conjunto, provocan decenas de enfermedades.


LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA TI

Si vives con obesidad, el problema no es solamente la cantidad de grasa acumulada. Esa grasa puede estar enviando señales inflamatorias que afectan músculos, huesos, hígado, intestino, cerebro y metabolismo.


La buena noticia es que esta inflamación no es irreversible. La evidencia muestra que cambios sostenidos en alimentación, actividad física y pérdida de peso pueden ayudar a reducir estas señales inflamatorias y mejorar la comunicación entre el intestino, el sistema inmune y el metabolismo.

ACCIÓN PRÁCTICA

📝 Si tienes sobrepeso u obesidad, pierde grasa corporal como prioridad.

Realiza al menos 20-30 minutos de caminata diaria.

Prioriza proteína de calidad en tus comidas.

Busca dormir entre 7 y 8 horas por noche.Este es un párrafo de marcador de posición. Reemplaza este texto con tu propio contenido.


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03

   ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS



¿Y si el problema no fuera solo el azúcar? El nuevo enemigo detrás de la obesidad y la inflamación.


LA HISTORIA

Durante años hemos señalado al azúcar, la grasa o las calorías como los principales culpables del aumento de peso (sobre todo al exceso en el consumo de azucares). Pero una nueva revisión científica propone una nueva pregunta: ¿Cuál es el impacto del nivel de procesamiento de los alimentos en nuestra salud además de la obesidad?


Los investigadores analizaron la evidencia sobre los llamados alimentos ultraprocesados: productos industriales diseñados para ser muy sabrosos, prácticos y duraderos. Hablamos de refrescos, botanas empaquetadas, cereales azucarados, comida rápida, embutidos y muchos productos listos para consumir.


Lo interesante es que estos alimentos parecen actuar como un “atajo” hacia el exceso de consumo. Están diseñados para que comamos más rápido, sintamos menos saciedad y terminemos ingiriendo más calorías sin darnos cuenta.


Pero la historia no termina ahí. La revisión encontró que los ultraprocesados también se relacionan con inflamación crónica, alteraciones hormonales, resistencia a la insulina, hígado graso, hipertensión e incluso problemas de fertilidad. En otras palabras, la obesidad es solo la parte visible de un problema mucho más grande.


LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA TI

No se trata únicamente de comer menos, sino de comer alimentos con una calidad adecuada.


Una dieta alta en carbohidratos favorecerá el acúmulo de grasa corporal asociada a múltiples alteraciones metabólicas y la inflamación celular, pero aquella basada en alimentos ultraprocesados aumentará exponencialmente el daño metabólico y un proceso inflamatorio con mayores implicaciones clínicas.

ACCIÓN PRÁCTICA

📝 Revisa las etiquetas de los productos que consumes con mayor frecuencia.

Si la lista de ingredientes parece una fórmula de laboratorio, probablemente sea un ultraprocesado.

Intenta que la mayor parte de tus comidas provenga de alimentos poco procesados: verduras, hortalizas, huevos, pescado, carnes frescas y lácteos naturales (quesos).

Apoya tu alimentación de suplementos ricos en omega-3 y polifenoles que te garanticen llegar hasta la membrana de tus células, no cualquier producto lo consigue.

Empieza con un cambio sencillo: sustituye una botana ultraprocesada al día por una opción natural.


Perder grasa corporal y realizar pequeños cambios repetidos diariamente pueden reducir la inflamación y mejorar la salud metabólica a largo plazo.


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04

   OBESIDAD Y PSORIASIS


La obesidad y el aumento en la intensidad de las manifestaciones en la psoriasis.


LA HISTORIA

Lo que acaban de descubrir sobre la obesidad y la psoriasis podría explicar por qué algunas personas siguen inflamadas incluso cuando reciben tratamientos muy avanzados.


La obesidad y la psoriasis son trastornos inflamatorios crónicos interconectados, en los que la sobrecarga metabólica y la desregulación inmunitaria forman un círculo vicioso. El exceso de acumulación de grasa induce estrés metabólico sistémico que reprograma los compartimentos inmunitarios y estromales (tejido formado por fibroblastos, vasos sanguíneos y matriz), mientras que la inflamación mediada por citocinas (proteínas que dentro de sus funciones estimulan el proceso inflamatorio) altera el equilibrio del tejido adiposo y los vasos sanguíneos.


En personas con psoriasis, esta situación provoca que la piel produzca más inflamación, más enrojecimiento y más descamación. Pero lo más sorprendente es que la obesidad también puede disminuir la eficacia de algunos medicamentos biológicos utilizados para controlar la enfermedad.


La buena noticia es que los estudios muestran que cuando se reduce el exceso de grasa corporal, especialmente la grasa abdominal (visceral), disminuye la inflamación y los tratamientos suelen funcionar mejor.


LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA TI

Si tienes psoriasis, la báscula no solo refleja tu peso, también puede reflejar parte de la inflamación que está ocurriendo dentro de tu cuerpo.


Este estudio refuerza una idea cada vez más clara en medicina: controlar la obesidad no solo mejora la salud metabólica y cardiovascular, sino que también puede ayudar a controlar enfermedades inflamatorias de la piel, algunas enfermedades autoinmunes y potenciar la respuesta a los tratamientos.

ACCIÓN PRÁCTICA

📝 Mide tu cintura además de tu peso. La grasa abdominal parece tener una relación especialmente fuerte con la inflamación asociada a psoriasis.


Prioriza estrategias que reduzcan la inflamación metabólica: alimentación basada en alimentos naturales, evita alimentos inflamatorios, actividad física regular y sueño adecuado.


Si tienes psoriasis y obesidad debes acudir con un especialista que no solo domine el manejo del exceso de grasa corporal sino que conozca la relación de esto con tu sistema inmunológico y maneje un enfoque integral que abarque la salud metabólica y problemas autoinmunes. Contáctame será un placer poderte ayudar.






05

   DAÑO EN MUSCULOS Y HUESOS



La grasa corporal como factor en el daño de músculos y huesos.


LA HISTORIA

Durante muchos años pensamos que la obesidad solo significaba acumular grasa en el cuerpo. Después descubrimos que también afectaba al corazón, al hígado y al metabolismo. Pero ahora investigaciones recientes están revelando algo todavía más preocupante: la grasa abdominal podría estar enviando señales inflamatorias que debilitan simultáneamente los músculos y los huesos.


Esta revisión propone una perspectiva inmunometabólica integrada donde la osteoporosis puede conceptualizarse como un proceso de remodelación inmunometabólica sistémica, iniciado en el tejido adiposo, caracterizado por inflamación crónica de bajo grado, programación inmunitaria innata desadaptativa (incluida la inmunidad entrenada/memoria inmunitaria innata) y disfunción musculoesquelética progresiva.


En palabras más sencillas que quiere decir todo esto, imagina que tu grasa visceral (la que rodea los órganos) funciona como una fábrica que nunca apaga sus máquinas. Esa fábrica libera constantemente pequeñas cantidades de sustancias inflamatorias (citocinas) al resto del cuerpo. El problema es que, con el tiempo, esas señales no solo favorecen el aumento de peso, sino que también aceleran la pérdida de masa muscular y el deterioro del tejido óseo.


Las investigaciones describen este fenómeno como una especie de “círculo vicioso”. Más grasa produce más inflamación; más inflamación favorece la pérdida de músculo; menos músculo reduce el gasto energético; y al mismo tiempo los huesos se vuelven más frágiles, la actividad física disminuye y esto favorece más acúmulo de grasa corporal.


Por eso hoy se considera que la obesidad no es únicamente un problema de peso, sino una enfermedad inflamatoria que puede afectar de forma coordinada a la grasa, los músculos y los huesos.


LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA TI

Si tienes obesidad, no solo es importante cuidar tu peso corporal. También debes proteger tu masa muscular y tu salud ósea.


Una persona puede perder músculo y densidad ósea incluso mientras mantiene o aumenta su peso. Esto ayuda a explicar por qué algunas personas presentan falta de fuerza, fatiga, riesgo de caídas o fracturas a medida que envejecen.


La buena noticia es que intervenir tempranamente puede romper este círculo antes de que el daño avance.

ACCIÓN PRÁCTICA

📝 Mantén un peso saludable, si presentas un exceso de grasa corporal piérdela y mantenla en niveles óptimos, evalúa periódicamente tu composición corporal (masa muscular y grasa) y tu salud ósea.

Incluye ejercicios de fuerza al menos 2-3 veces por semana.

Asegura una adecuada ingesta de proteína en cada comida.

Mantén niveles adecuados de vitamina D bajo supervisión médica.

Prioriza una alimentación antiinflamatoria y evita alimentos mínimamente procesados.





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