Julio 2026
- Dr. Daniel Díaz

- hace 4 días
- 13 min de lectura

Lo más destacado
En el mes de Julio del 2026 se llevó a cabo el evento más importante que existe a nivel internacional sobre obesidad llamado “ICO” (International Congress on Obesity) organizado por la World Obesity Federation con participación en la organización del evento de asociaciones como China Obesity Federation, European Association for the Study of Obesity, International Atherosclerosis Society, International Federation for the Surgery of Obesity and Metabolic Disorders y The Obesity Society en el cual se trataron temas relacionados con los últimos avances farmacológicos, biomoleculares, fisiopatológicos y psicológicos sobre obesidad y se expusieron tópicos sobre la experiencia en diversos países como Reino Unido, Francia, Australia y Canadá entre otros relacionados con el manejo y prevención que competen a sectores de la industria farmacéutica, alimentaria, sociedades civiles y áreas políticas de esos países y de organizaciones internacionales.
En este evento pude ser testigo de los últimos avances, de lo bueno pero también de lo malo, de lo que hoy se recomienda (en base a estudios) y de lo que hoy ya no es recomendable y todo ello es importante para que como médico pueda perfeccionar el criterio al momento de tomar decisiones y aplicar lo último que existe en relación a tratamientos, estudios y recomendaciones en beneficio de mis pacientes.
En esta edición especial voy a resumir de forma breve y con palabras claras algunos de los temas tratados durante el congreso, de lo que viene, de lo que se fue y de cómo la medicina para el manejo de la obesidad está evolucionando, sobre expectativas reales, expectativas fabricadas, de las cosas que me preocupan y aquellas que me motivan con una visión hacia el futuro y la esperanza de mejores resultados en la salud y calidad de vida de mis pacientes.
En 2026 se confirma y establece lo que ya veníamos hablando, que la obesidad no es un estado físico sino una enfermedad crónica, compleja, multifactorial, recidivante, heterogénea relacionada con la alteración de la regulación energética que se caracteriza por el acúmulo y distribución anormal de adiposidad que a su vez provoca inflamación crónica de bajo grado e incrementa los riesgos para la salud, que debe ser tratada por un médico especializado en el área.
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Nuevos criterios y objetivos para tratar a un paciente que padece obesidad
Unificar criterios en el diagnóstico, manejo y seguimiento de una enfermedad es crucial para poder tener éxito y reducir riesgos en nuestros pacientes.
En lo que respecta al diagnóstico, manejo y tratamiento de un paciente que padece obesidad hay nuevos criterios y objetivos que debemos tomar en cuenta.
El primer punto que se solidifica se relaciona a los criterios de diagnóstico.
El peso no importa
La obesidad es una enfermedad caracterizada por el exceso en el acúmulo de grasa corporal y por lo mismo debe ser estudiada y diagnosticada en base a ese criterio. Por el momento, el IMC o Índice de Masa Corporal que toma el peso corporal como base en su fórmula, seguirá siendo empleado en estudios científicos y clínicos como criterio de estratificación.
Nuevo criterio absoluto: La finalidad no será perder peso sino recuperar la salud de nuestros pacientes. El peso se convertirá en una prioridad cuando por cuestiones mecánicas esté generando daño en algúna región del cuerpo (ej. artículación de rodilla, columna lumbar, etc.).
La masa muscular si importa
No solo deberá considerarse el exceso de grasa sino la calidad muscular (masa y fuerza) al estudiar y tratar a un paciente que presenta obesidad en cualquiera de sus estadios. Deberán evitarse tratamientos en los cuales no solo se pierda grasa corporal sino tambien se produzca una pérdida de masa muscular que pongan en riesgo la salud de nuestros pacientes.
Diagnóstico, análisis y evaluación
El diagnóstico, análisis y evaluación de un paciente que padece algún grado de obesidad o sobrepeso deberá ser exclusivo de un equipo de bioimpedancia multifrecuencia segmental directa (DSM-BIA) el cual es un dispositivo médico avanzado que analiza la composición corporal dividiendo el cuerpo en cinco cilindros (brazos, piernas y tronco) mediante el uso de distintas frecuencias eléctricas y ocho electrodos táctiles, y con ello no depender de fórmulas de estimación empírica. Otro equipo utilizado puede ser DEXA pero resulta poco práctico por sus elevados costos.
Nueva clasificación
La nueva clasificación de la obesidad pone de manifiesto la importancia del tratamiento de la misma tanto para prevenir el desarrollo de enfermedades relacionadas con ella así cómo para ayudar en el manejo de las enfermedades ya presentes en donde la obesidad es piedra angular en su adecuado control.
Obesidad preclínica | Obesidad clínica
La obesidad preclínica se define como un estado de exceso de adiposidad con función preservada de otros tejidos y órganos, y un riesgo variable, pero generalmente mayor, de desarrollar obesidad clínica y varias otras enfermedades no transmisibles (p. ej., diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, ciertos tipos de cáncer y trastornos mentales).
La obesidad clínica se define como una enfermedad sistémica crónica caracterizada por alteraciones en la función de los tejidos, órganos, el individuo en su conjunto o una combinación de estos, debido al exceso de adiposidad. La obesidad clínica puede provocar daños graves en los órganos diana, causando complicaciones que alteran la vida y que pueden ser potencialmente mortales (p. ej., infarto de miocardio, accidente cerebrovascular e insuficiencia renal).

La recomendación actual es que la terapéutica empleada debe ser tolerable, accesible, conveniente, que promueva la durabilidad a lo largo del tiempo, que sea altamente eficaz, que favorezca la protección (y no la pérdida de masa muscular), que promueva la protección cardiometabólica, pero sobre todo y principalmente que esté enfocada a la medicina de precisión.
Mi opinión
La difusión de esta información tanto en el gremio médico, en aquellas ramas médicas no enfocadas al estudio y tratamiento de la obesidad o con falta de expertise en el área, así como en aquellas personas que padecen esta enfermedad es crucial para evitar diagnósticos equivocados y complicar más el cuadro de los paciente cuando no se atienden a tiempo de forma correcta con un diagnóstico basado en evidencia científica, con un enfoque integral y terminan manejandose tratamientos de moda y tendencias en redes sociales, perdiendose por completo el objetivo de la medicina de precisión, que es selecciónar los tratamientos en base a las caracteristicas de cada paciente sin otro fin que la mejora de su salud.
No importa el estado de clasificación de obesidad, o la etapa en la que se encuentre, sea preclínico o clínico, el paciente que presenta un exceso de grasa corporal debe perderla sea para prevenir el desarrollo de enfermedades o bien cuándo las enfermedades están ya presentes, evitar las complicaciones de las mismas.
Las ubicación importa más que la cantidad
El impacto que puede tener la grasa visceral (aquella que se encuentra dentro de la cavidad abdominal) en la salud es de elevada importancia. Si bien son diferentes los riesgos que se corren por acumular grasa en la cavidad abdominal (cardiometabólicos, inflamación crónica de bajo grado, cáncer entre otros) que la que puede presentarse cuando se acumula en las caderas y los muslos (alteración en retorno venoso y linfático), es la grasa visceral la que se convierte en un objetivo primario.

Al hablar de grasa visceral hablamos de grasa que no solo se encuentra por fuera de los órganos, hablamos de grasa que se encuentra infiltrada en ellos y en los últimos avances se han propuesto marcadores de inflamación residual, que son pruebas de laboratorio (como la hsCRP) que nos ayudan a identificar riesgos a corto, mediano y largo plazo provocados por la inflamación celular por el exceso en el acúmulo de grasa en los órganos.

Por lo mismo, se ha identificado una ventana de oportunidad para poder trabajar con aquellos pacientes que inician con un síndrome cardiometabólico antes de que lleguen complicaciones irreversibles.
Menopausia y obesidad
En estudios recientes se ha encontrado, que en las mujeres, los estrógenos participan en el control del apetito reduciéndolo y en el gasto energético aumentándolo. Estos efectos se llevan a cabo particularmente activando las neuronas de proopiomelanocortina (POMC) en el hipotálamo y activando las neuronas del núcleo ventromedial del hipotálamo (VMN-SF1). Cuando una mujer inicia la menopausia puede presentar una alteración en el apetito y reducir su estado termogénico derivado de los niveles de estrógenos que en sentido estricto podría dificultar la eliminación de grasa corporal. Igualmente en otros estudios se ha visto que en un intento por captar el poco estrógeno disponible, el cerebro incrementa la densidad de los receptores ERα en el hipotálamo. Aunque el tejido neuronal no se destruye, su ritmo de trabajo se vuelve mucho más lento y es en donde una terapia médica adecuada enfocada a mejorar la respuesta metabólica y termogénica puede mejorar la situación y ayudar a la pérdida de grasa corporal, particularmente la grasa visceral .
Mayores síntomas en mujeres con obesidad abdominal (visceral)
Dentro de los trabajos presentados durante el congreso, se presentó una publicación realizada en este año (2026) realizada por Wang D et al. donde se puede observar que síntomas presentes en la menopausia como mareos, sofocos, sudores nocturnos, insomnio levantarse a orinar por la noche y palpitaciones son menores en mujeres que no tienen obesidad abdominal, comparado con las mujeres que presentan obesidad abdominal.

La obesidad, la resistencia a la insulina y la inflamación están asociadas con la disminución de la fuerza del hueso por la disminución de densidad mineral en el hueso aumentando así el riesgo de fracturas.
El cambio hormonal que se presenta en esta etapa favorece el acúmulo de grasa en el abdomen aumentando así el riesgo de enfermedades cardiometabólicas.

Clasificación por fenotipos de composición corporal
Todo esto en conjunto ha permitido la clasificación de 3 fenotipos en base a la composición corporal en la mujer durante esta etapa.
Obesidad sarcopénica - Cuando se acompaña de un aumento en el acúmulo de grasa y una pérdida de masa y función muscular.
Osteosarcopenia - Cuando se acompaña de pérdida de densidad ósea y masa muscular.
Obesidad osteosarcopénica - Cuando existe una combinación entre exceso de acúmulo de grasa, pérdida de masa y función muscular y además presenta una reducción en la densidad ósea.

Todo esto aumenta el riesgo en la mujer de desarrollar enfermedades cardiometabólicas, fracturas, disminución en la función física, fragilidad y baja calidad de vida.
Se ha encontrado que el Alzheimer impacta más a mujeres postmenopáusicas cuando cursan con obesidad y síndrome cardiometabólico derivado de la inflamación celular de bajo grado que presentan, derivado de ello se ha observado que el consumo de omega 3 en dosis altas puede ayudar a reducir el estado inflamatorio.

En 2025 la Sociedad Internacional de Menopausia (The International Menopause Society) creó una guía que nos permite identificar, tratar y suplementar diferentes tipos de complicaciones en las mujeres que se encuentran en el climaterio y que ayudan a reducir riesgos de salud a corto y largo plazo y que facilita dosificar dependiendo de si existe o no obesidad diferentes tipos de macronutrientes, vitaminas y minerales ya que no son las mismas dosis en mujeres delgadas que en aquellas que cursan con algún grado de obesidad.
Mi opinión
Si bien los cambios hormonales en esta etapa pueden contribuir en el aumento de apetito y en una reducción tanto en la tasa metabólica basal cómo en la termogénesis que se lleva a cabo en los adipocitos marrón, todo ello se puede compensar por un lado previniendo la pérdida de masa muscular o bien aumentando la tasa metabólica basal con el aumento de la masa muscular, soportando el aumento de apetito con alimentos saludables.
Por otro lado en relación al estado de la termogénesis (producción de calor al utilizar las reservas energéticas del cuerpo que puede favorecer la pérdida de grasa corporal) podemos trabajar estimulando la conversión de adipocitos blancos en adipocitos beige (browning) al elevar el número de mitocondrias que poseen.
Todo esto es posible y aunque requerimos de un esfuerzo extra, garantiza la pérdida de grasa corporal y la reducción de riesgos en las mujeres que se encuentran cursando esta etapa.
Una adecuada suplementación dependiendo de las necesidades que se presenten después de la verificación del estado de cada paciente mediante estudios, previene complicaciones durante el climaterio.
Obesidad y microbiota
En estudios recientes se ha identificado que la obesidad, la diabetes tipo 2, MASLD (hígado graso) y dietas ricas en grasas pueden afectar el metabolismo de los ácidos biliares y esto a su vez inhibir el desarrollo de bacterias benéficas que habitan nuestro intestino.
Una de cada 2 personas en la Ciudad de México padece síndrome metabólico.

El síndrome metabólico es considerado un estado de inflamación crónica de bajo grado.
La causas son diversas, dentro de las principales están las dietas altas en carbohidratos y grasas, pero también la disbiosis presente en la microbiota intestinal que dan como resultado el desarrollo de la obesidad.

Se confirma que la intervención con cambios en la alimentación baja en grasas (menor consumo de Ac. linoleico - Omega 6) y prebióticos ayuda a reducir los niveles de lipopolisacáridos provenientes de las bacterias gram (-) (bacterias malas) y esto ayudará a reducir el estímulo de la producción de proteínas proinflamatorias, ayudando a reducir el estado inflamatorio de las células. La adición de Ac. linolénico (Omega 3) ayudará a reducir significativamente la endotoxemia metabólica (inflamación crónica de bajo grado).
Una combinación de alimentos funcionales ricos en antioxidantes, fibra, polifenoles (ej. hidroxitirosol), flavonoides, ácido alfa linolénico (Omega 3) reduce la esteatosis hepática por modificación de la microbiota intestinal, reducción de la inflamación de bajo grado y restauración de la función mitocondrial.

Uno de los conceptos de mayor relevancia comentados durante el congreso fue algo que antes no se consideraba importante y hoy es uno de los temas más vanguardistas en el estudio de la microbiota. El colon: El eje metabólico que conecta la microbiota intestinal con la función mitocondrial intestinal. Un adecuado balance en el microbioma intestinal favorecerá una buena función mitocondrial y esta se traducirá en menor producción de radicales libres (menor oxidación celular), mantenimiento de la barrera intestinal y reducción del estado inflamatorio en el cuerpo. Este eje emerge como un target en la terapia de la obesidad.

El uso de prebióticos en la dieta mejorará el desarrollo y función de bacterias benéficas para nuestra salud, así como la restricción de ciertos alimentos en la dieta favorecerá la restauración en la producción de mucina, un elemento clave producto de las células caliciformes del intestino que ayudará a reducir marcadores inflamatorios que se alteran durante la obesidad. La mucina intestinal sirve de alimento para bacterias como la Akkermansia muciniphila que produce ácidos grasos de cadena corta (cómo muchas otras bacterias que habitan nuestro intestino), extremadamente importantes en nuestra salud.
Mi opinión
La experiencia nos ha demostrado que una adecuada alimentación, la pérdida de grasa corporal y el apoyo con prebióticos selectivos mejora el estado funcional de la microbiota y como resultado observamos cambios importantes en estados inflamatorios a nivel metabólico (protocolo de trabajo e investigación que tengo activo con pacientes con resistencia a la insulina de difícil control y pacientes con diabetes refractaria al tratamiento) así como estados inflamatorios que se presentan en combinación con la obesidad y ciertas enfermedades autoinmunes (protocolo de trabajo e investigación que tengo activo en pacientes con tiroiditis de Hashimoto). Con todo esto podemos comprobar que lo expuesto durante el congreso confirma nuestros resultados y refuerza el trabajo que hemos hecho hasta ahora y me motiva a seguir adelante con los protocolos de investigación que tenemos en marcha y que hasta la fecha han dado excelentes resultados a mis pacientes que se encuentran dentro de los protocolos.
Hasta ahora solo conocemos la punta del iceberg en lo que se refiere a los mecanismos biológicos que conectan a las bacterias que habitan en nuestro intestino y cómo se relacionan con nuestra salud, es mucho lo que falta por descubrir y en ello habrá cambios interesantes en relación con diversas enfermedades (ej. neurodegenerativas, cardiovasculares, entre otras), dentro de ellas la obesidad en un futuro cercano.
Todo el tiempo me escuchan hablar mis pacientes de la inflamación celular que provoca la obesidad, y me acordé de ustedes cuando vi esta imagen que les comparto, la presentaron durante el congreso y me parece brillante, ya que muestra todas las células inmunes (que participan en el desarrollo de la inflamación celular) que se ven afectadas por la obesidad y es importante reconocer que cuidando a esas pequeñas bacterias (buenas) que viven en nuestro intestino, podemos regular el estado inflamatorio, que hoy sabemos por las últimas investigaciones, que esta respuesta inflamatoria tiene memoria.

MASLD anteriormente llamado “hígado graso”
MASLD (Metabolic Dysfunction-Associated Steatotic Liver Disease) o bien Enfermedad Hepática Esteatósica Asociada a Disfunción Metabólica es el nuevo nombre que se le ha dado al “hígado graso” el nombre ha cambiado, pero las causas que lo provocan y las complicaciones que puede tener si no se trata a tiempo siguen siendo las mismas.
Durante el congreso se han mostrado los últimos avances tanto en los mecanismos involucrados en su desarrollo como en la terapéutica que hoy se recomienda emplear en pacientes que presentan este problema.

El uso y abuso de fructosa en los alimentos se encuentra relacionada entre otras complicaciones cómo la elevación del ácido úrico en sangre, la inflamación celular y el aumento en la síntesis de triglicéridos con el consiguiente aumento del transporte de los mismos (aumento de VLDL) hacia el tejido adiposo para su depósito (aumento de grasa corporal) y el desarrollo de MASLD de la misma forma que el exceso en la ingesta de alcohol.

El continuar con el estado inflamatorio en el hígado (provocado por tener hígado graso - MASLD) derivado del aumento de proteínas que promueven la inflamación (citoquinas) así como el aumento en el reclutamiento de células inmunes, cambios en ejes bioquímicos y activación de factores profibróticos favorecerá la progresión hacia la fibrosis del hígado.

Se ha encontrado un eje funcional entre el músculo y el hígado, donde la pérdida de masa muscular (que afecta el metabolismo de elementos químicos llamados mioquinas producidas en el músculo) puede contribuir junto con la inflamación celular, las alteraciones en la microbiota intestinal y la resistencia a la insulina el desarrollo de MASLD y de la misma forma las hepatoquinas (proteínas con actividad hormonal secretadas por las células del hígado) producidas durante el desarrollo del MASLD contribuyen al desarrollo de la pérdida de masa muscular (sarcopenia). La salud muscular, juega un papel importante en la génesis del MASLD.

Uno de los últimos estudios publicados en la revista Hepatology en este año (2026) muestra una gráfica donde se puede observar los predictores para el desarrollo de fibrosis en pacientes que padecen MASLD, la noticia no es buena, ya que la obesidad es la enfermedad que tiene peor pronóstico de no tratarse ambos padecimientos a tiempo.

De la misma forma en uno de los trabajos presentados durante el congreso que mostró los resultados publicados en The New England Journal of Medicine en 2025 que muestra el seguimiento mediante estudios de laboratorio en pacientes que presentan MASLD y que pueden ayudarnos a los médicos a identificar riesgos, creando algoritmos de manejo y referencia para poder actuar antes de que la complicaciones sean mayores.
Mi opinión
MASLD es una complicación delicada que se presenta con frecuencia en las personas que presentan niveles elevados de grasa visceral y no debe ser tomada a la ligera, un diagnóstico no elaborado o un pobre seguimiento del problema puede llevar a complicaciones innecesarias a lo largo de los años.
La pérdida de grasa corporal (particularmente la grasa visceral), cambios en la alimentación, una suplementación con prebióticos adecuados y selectivos así como el cuidado de la masa muscular, pueden reducir los riesgos y mejorar la función del hígado.
La identificación de complicaciones y la referencia a tiempo pueden reducir el daño en el órgano.
PRÓXIMO VOLUMEN
En el próximo volumen hablare de otros temas tratados durante el congreso cómo:
Apnea obstructiva del sueño y su relación con la obesidad.
Enfermedad renal y obesidad.
Salud muscular, su importancia en obesidad y fármacos en desarrollo para mantener la masa muscular.
Obesidad y cáncer.
Nuevos fármacos y nuevas terapias en desarrollo para tratar la obesidad.




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