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Mayo 2026

01

HASHIMOTO Y MICROBIOTA


Tienes Hashimoto y no logras bajar de peso aunque tu tiroides esté "controlada"? La ciencia acaba de explicar por qué


LA HISTORIA

Durante años se creyó que la enfermedad de Hashimoto era simplemente una afección donde el sistema inmune atacaba la tiroides y esta dejaba de producir hormonas.

Hoy sabemos que la historia es mucho más compleja.

Los investigadores describen a Hashimoto como una especie de "tormenta perfecta" donde participan tres actores principales: genética, sistema inmunológico y ambiente. Pero hay un cuarto protagonista que está llamando la atención: la microbiota intestinal.

Diversos estudios muestran que las personas con Hashimoto presentan alteraciones en las bacterias intestinales, con disminución de microorganismos beneficiosos y aumento de otros capaces de promover inflamación. Esto puede favorecer un desequilibrio inmunológico que mantiene activo el ataque contra la tiroides.

Además, los expertos destacan que el tratamiento actual con levotiroxina corrige la falta de hormona tiroidea, pero no detiene el proceso autoinmune que originó la enfermedad pudiendo afectar incluso la pérdida de grasa corporal.


LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA TI

Si solo te han medido los niveles de TSH y te comentan que "estás bien", pero tú sigues sin poder bajar de peso, tienes razón en sentir que algo no está bien. Tu cuerpo está luchando contra una inflamación que los exámenes estándar no muestran fácilmente.

Aunque los factores inmunitarios y genéticos son factores importantes en el desarrollo de la tiroiditis de Hashimoto, el papel que juega el estado de tu microbiota intestinal es esencial en el control de la inflamación presente y en la mejora de los síntomas. La ingesta excesiva de yodo, las infecciones virales, la deficiencia de vitamina D y el exceso de grasa corporal (elevación de leptina) contribuyen a la respuesta autoinmune tiroidea al alterar la tolerancia inmunitaria y favorecen el desarrollo de la enfermedad.

ACCIÓN PRÁCTICA

📝 Es importante identificar la causa del hipotiroidismo y valorar si existe un estado inflamatorio a nivel celular que pueda responder preguntas cómo ¿Por qué me sigo sintiendo mal a pesar de estar bien controlada? y ¿Por qué me cuesta tanto trabajo perder peso?. Perder grasa corporal así como llevar una dieta antiinflamatoria, y una suplementación adecuada con micronutrientes específicos han mostrado un beneficio real en estudios clínicos sobre Hashimoto.



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02

   ¿PROBLEMAS EN OVARIOS?


El síndrome de ovario poliquístico cambió de nombre a uno que revela la realidad del problema.


LA HISTORIA

Durante décadas, millones de mujeres jóvenes han escuchado el diagnóstico de "Síndrome de Ovario Poliquístico" (SOP). Sin embargo, existe un problema: el nombre nunca describió realmente lo que ocurre dentro del cuerpo.

El nombre hace pensar que todo sucede en los ovarios, cuando en realidad la condición afecta múltiples sistemas.

Un consenso internacional que reunió a más de 14,000 pacientes y profesionales de la salud de todo el mundo concluyó que el término SOP es inexacto porque muchas mujeres ni siquiera tienen quistes ováricos patológicos. Además, el nombre oculta componentes fundamentales como la resistencia a la insulina, las alteraciones hormonales, el aumento del riesgo cardiovascular, la obesidad, la diabetes tipo 2 y los problemas metabólicos.

Por esta razón, expertos internacionales proponen un nuevo nombre: Síndrome Ovárico Metabólico Poliendócrino (SOMP ó PMOS, por sus siglas en inglés), reflejando mejor que se trata de una enfermedad hormonal y metabólica de todo el organismo, no únicamente de los ovarios.


LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA TI

Si te han dicho que tienes SOP, este cambio ayuda a comprender algo importante: el problema no se limita a una irregularidad en tu periodo o a la fertilidad o a un problema propio de los ovarios. Tu peso corporal, tu metabolismo, tu sensibilidad a la insulina, tu riesgo cardiovascular y tu salud emocional también forman parte de la enfermedad.

ACCIÓN PRÁCTICA

📝 Si has sido diagnosticada con "SOP" (ahora SOMP), considera que el problema no solo está en tus ciclos menstruales y de la misma forma la solución no solo dependerá de tomar hormonas, el manejo debe de ser multidisciplinario y la pérdida de grasa corporal así como la regulación de las alteraciones metabólicas serán de suma importancia. Contáctame y te ayudaré en el proceso.



03

  GRASA E INFLAMACIÓN


¿Y si el verdadero problema no fuera la grasa… sino la inflamación que la grasa está provocando en todo tu cuerpo?


LA HISTORIA

Durante años pensamos que la obesidad era simplemente un exceso de grasa almacenada. Pero una nueva revisión científica muestra que la realidad es mucho más preocupante: la grasa corporal puede comportarse como un órgano inflamatorio que envía señales de daño al cerebro, hígado, intestino e incluso al sistema inmunológico.

Imagina que la grasa corporal es una ciudad. Cuando esa ciudad tiene el tamaño adecuado, todo funciona bien: hay orden, comunicación y equilibrio. Pero cuando la ciudad crece demasiado, comienza a tener problemas de infraestructura. Aparecen zonas sin suficiente oxígeno, llegan células inflamatorias y se activan alarmas constantemente.

Lo sorprendente es que esta inflamación no se queda dentro de la grasa. Viaja por todo el cuerpo.

Los investigadores describen cómo una alimentación rica en grasas saturadas y con un exceso de omega-6 respecto a omega-3 favorece un ambiente inflamatorio permanente. Esta inflamación altera la microbiota intestinal, debilita la barrera del intestino, afecta el funcionamiento del hígado, promueve resistencia a la insulina y puede incluso contribuir a inflamación cerebral relacionada con alteraciones cognitivas y del apetito.

En otras palabras: la obesidad no es solamente una cuestión de peso. Es un estado inflamatorio silencioso que puede afectar prácticamente todos los órganos del cuerpo.


LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA TI

Si tienes exceso de peso, el riesgo no depende únicamente de cuántos kilos tengas de más.

También importa qué tan inflamado está tu organismo.

Esto ayuda a explicar por qué algunas personas se sienten cansadas frecuentemente, presentan problemas digestivos, niebla mental (confusión, dificultad para concentrarse), cambios de peso inexplicables, ansiedad, afecciones de la piel e incluso pueden llegar a desarrollar diabetes, hígado graso, hipertensión o enfermedades cardiovasculares incluso antes de alcanzar niveles extremos de obesidad. La inflamación crónica puede estar actuando durante años sin producir síntomas evidentes.

La buena noticia es que la inflamación asociada a la obesidad puede mejorar cuando se modifica la alimentación, se pierde grasa corporal y se favorece un mejor equilibrio entre grasas omega-6 y omega-3.

ACCIÓN PRÁCTICA

📝 Existen pruebas como Balance Test™️que miden los niveles de inflamación celular a partir de la medición y determinación de diferentes indices en base a los niveles de los ácidos grasos omega-6 y omega-3 que tenemos en nuestro cuerpo, y no me refiero a un perfil de lípidos convencional que mide el colesterol, sino a una prueba especifica para valorar el equilibro entre omegas que se encuentran en la membrana de nuestras células y que nos pueda dar una idea de que tan inflamada (celularmente hablando) se encuentra una persona y con ello poder determinar un manejo apropiado para ayudarle a mejorar su calidad de vida y reducir o evitar riesgos. No siempre basta con consumir salmón y vegetales para tener un equilibrio entre omega-6 y omega 3. Si deseas mayor información contáctame.


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04

  MICROBIOTA Y PARKINSON


Un análisis de tus bacterias intestinales podría predecir Parkinson años antes de los síntomas.


LA HISTORIA

Uno de los mayores desafíos del Parkinson es que cuando aparecen los temblores y los problemas de movimiento, más de la mitad de las neuronas afectadas ya se han perdido.

Ahora, investigadores encontraron algo fascinante. Al analizar la microbiota intestinal de personas con Parkinson, individuos sanos y personas con alto riesgo genético, observaron que ciertas alteraciones en las bacterias intestinales aparecen incluso antes de que exista enfermedad manifiesta.

De hecho, quienes tenían predisposición genética mostraban una microbiota "intermedia", como si estuvieran en una etapa temprana del proceso.

Los investigadores sugieren que una parte importante del microbioma intestinal podría actuar como una señal temprana de que el cerebro está comenzando a transitar hacia la enfermedad muchos años antes de los síntomas clásicos.


LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA TI

La salud intestinal podría estar mucho más conectada con la salud cerebral (y de muchos otros órganos) de lo que imaginábamos.

Aunque todavía no existe una prueba clínica rutinaria basada en microbiota (actualmente se utilizan a nivel experimental) para detectar Parkinson, esta línea de investigación avanza rápidamente.

Esto cobra importancia cuando nos damos cuenta que son diversas las situaciones que pueden alterar nuestra microbiota (por ejemplo el sobrepeso y la obesidad) y cómo esta alteración puede afectar directamente nuestra salud.

ACCIÓN PRÁCTICA

📝 Tener una microbiota intestinal saludable hoy no es una opción si de evitar o tratar problemas se trata, gran parte de las enfermedades que se presentan en el ser humano entran por el intestino y no lo he inventado yo, ya lo veía "Hipócrates" hace más de 2000 años, ni más ni menos que el padre de la medicina y en verdad que no se equivocó. Aun cuando no existe una prueba que podamos realizar en un laboratorio comercial para medir la microbiota exclusivamente para detectar y/o prevenir la enfermedad de Parkinson, si existen pruebas que podemos realizar en la consulta y nos pueden ayudar a identificar por medio de la determinación de los postbióticos (productos elaborados por las bacterias que habitan nuestro intestino) el estado de la microbiota y tomar medidas para prevenir enfermedades incluyendo la enfermedad de Parkinson. Medir el estado de tu microbiota así como el consumo adecuado de prebióticos ayudarán a evitar problemas en múltiples órganos incluido tu cerebro.


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05

  GRASA ABDOMINAL Y TROMBOS


La grasa abdominal podría aumentar el riesgo de trombos en piernas y pulmones.


LA HISTORIA

No toda la grasa corporal es igual.

La grasa visceral —la que se acumula alrededor de los órganos internos— actúa como una verdadera fábrica de sustancias inflamatorias.

Un estudio que siguió a más de 118,000 personas con síndrome metabólico encontró que quienes tenían mayores niveles de grasa visceral presentaban un riesgo significativamente mayor de desarrollar trombosis venosa profunda y embolia pulmonar.

Los investigadores observaron que parte de este riesgo parece explicarse por dos factores: inflamación crónica y deterioro de la función renal.

Es decir, la grasa abdominal no solamente afecta el azúcar o el colesterol. También podría favorecer que la sangre se vuelva más propensa a formar coágulos peligrosos.


LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA TI

Cuando medimos la cintura, o valoramos la puntuación de los niveles de grasa visceral que nos aportan algunos equipos, no estamos evaluando solamente la estética. Estamos obteniendo información sobre un tejido metabólicamente activo capaz de influir en múltiples enfermedades como la formación de coágulos dentro de tus venas (así como Inflamación celular, diabetes, hipertensión, cáncer entre muchos más). La grasa que se acumula en tu abdomen la consideramos la más riesgosa por mucho en comparación con la que pueda acumularse en otras partes del cuerpo, es por eso que será un objetivo prioritario cuando de perder grasa hablemos.

ACCIÓN PRÁCTICA

📝 La medida de tu cintura debe encontrarse por debajo de los siguientes valores:


Hombres: ideal <102 cm

Mujeres: ideal <88 cm


Reducir los niveles de grasa visceral mediante un tratamiento integral puede disminuir múltiples riesgos cardiovasculares y metabólicos. No se trata de perder peso, se trata de perder grasa, especialmente aquella que pone en riesgo tu salud y tu vida.

Fuente: Journal of the American Heart Association (2026). "Associations Between Metabolic Score for Visceral Fat and Venous Thromboembolism."




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